miércoles, 29 de mayo de 2013

LÍNEA DEL TIEMPO DE LOS PRINCIPALES AVANCES DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES AFRODESCENDIENTES


En 1975 se realiza un Congreso Nacional de Negros en Bogotá. Surgen los grupos “Poblaciones Negras”, “Negritudes”, “Cultura Negra”; Tabalá en Tunja; Panteras Negras, La Olla y los Musulmanes Negros en Buenaventura; Cimarrón en Popayán; Círculo de Estudios de la Población Negra Soweto en Pereira.

En 1976 se realizó el Congreso “Aportes del Negro a la Cultura Americana”.

En 1977, en Cali, tuvo lugar el “Primer Congreso de la Cultura Negra de las Américas”.

En 1982 los miembros del Círculo Soweto fundan El Movimiento Nacional por los Derechos Humanos de la Población Negra (Cimarrón). A través de la Pastoral Afrocolombiana y de los misioneros la iglesia se inicia el acompañamiento y promoción de las comunidades negras del Pacífico (Chocó, Cauca, Nariño). De ahí surgen varias organizaciones de campesinos ribereños, a mediados de los años 80 y la organización de Barrios Populares (OBAPO), la organización Regional Embera Wuaunana (OREWA) y la Asociación Campesina Integral del Atrato (ACIA). En esa etapa la lucha es por la titulación de tierras y contra la explotación de las empresas madereras.


En 1990, durante la Segunda Reunión para la Unidad y la Defensa de las Comunidades Indígenas y Negras, surge la Asociación de Campesinos Chocoanos del San Juan (ACAD) con el fin de superar los conflictos entre estas comunidades y luchar conjuntamente por la tierra y sus demandas sociales, en el contexto de la implementación de proyectos estatales que buscaban la apertura y modernización del Litoral Pacífico. También se surgen en esta época la Asociación de Campesinos del Baudó (OCABA) y la Organización de Campesinos del Bajo Atrato (OCABA). Los pescadores, por su parte, crean la Asociación Nacional de Pescadores Artesanales (ANPAC). En esa misma década se realiza un amplio trabajo de comunicación popular, con una significación organizativa y cultural bastante importante que se consolidó en la Red de Emisoras Comunitarias del Pacífico.


En 1991 con ocasión de la convocatoria en el país de una Asamblea Nacional Constituyente, se realiza en la ciudad de Cali, el año anterior, un Congreso Preconstituyente de Comunidades Negras, que convoca activistas de la causa afrocolombiana, representantes de ONG’S y organizaciones sociales negras de la Costa Norte, el Pacífico, Chocó y del Movimiento Cimarrón. De esa convocatoria surge la Coordinadora Nacional de Comunidades Negras, que acuerda el fortalecimiento de las organizaciones expresivas de las comunidades y busca representación en la Asamblea Constituyente.

La Constitución consagró el carácter pluriétnico y multicultural de la nación y los derechos de las minorías. Con el apoyo de los indígenas Rojas Birry, Lorenzo Muelas y Peña Chepe, de Orlando Fals Borda y de constituyentes liberales de la Costa Caribe se introdujo el Artículo transitorio 55, que ordenó la expedición de una “ley que les reconozca a las comunidades negras que han venido ocupando tierras baldías en las zonas rurales ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico, de acuerdo con sus prácticas tradicionales de producción, el derecho a la propiedad colectiva...” y los mecanismos para la protección de la identidad cultural y los derechos de estas comunidades, el fomento de su desarrollo económico y social.

En 1993 se logra concertar el proyecto de lo que se convertiría en la Ley 70 de 1993 para las “comunidades negras y raizales de San Andrés y Providencia”, sancionada el 27 de agosto en Quibdó, en
acto especial, por el entonces Presidente César Gaviria. No obstante, hay quienes advierten que tras esta ley se esconde la estrategia de los sectores gobernantes de hacer algunas concesiones a cambio de facilitar las condiciones de expansión capitalista transnacional hacia el Pacífico y la Amazonía. También en este año 1993 se realizaron la III Asamblea Nacional de Comunidades Negras (Puerto Tejada, Octubre) y el II Encuentro del Movimiento Nacional por los Derechos Humanos de las Comunidades Negras “Cimarrón” (Bogotá, Diciembre), e impulsaron la Unión Nacional de Organizaciones Negras Afrocolombianas UNO-AFRO para integrar a un centenar de organizaciones.

Del 22 al 25 de noviembre de 2002 se realizó la Iª Conferencia Nacional Afrocolombiana. A partir de esta Conferencia se creó la Secretaría Operativa Nacional, que ha establecido mecanismos de coordinación entre las organizaciones, y la planeación y gestión necesarias para implementar la agenda trazada.
Asimismo, se conformó un comité regional en cada departamento del país, porque cuando se habla de comunidades negras ya no se habla de palenques o del lejano Chocó, sino de cada ciudad y cada región de Colombia.

En los últimos siete años se han titulado más de cinco millones de hectáreas como territorios colectivos. Todos estos confluyen actualmente en un movimiento afrocolombiano ya organizado en la Conferencia Nacional, que tiene grandes retos: hacia su interior, el trabajo colectivo tiene el desafío de construir un movimiento con dinámicas propias, superando la influencia del modelo politiquero en el que se forman muchos de los liderazgos en nuestros países. A nivel externo, la superación de la crisis humanitaria, tanto como la lucha por la equidad y la reivindicación de sus derechos frente al país.


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